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Los maníes constituyen un alimento muy nutritivo, cuya concentración en nutrientes supera a la de cualquier alimento de origen animal, incluida la carne. En el reino vegetal, solo la nuez y la almendra pueden comparase al maní en riqueza nutritiva. El maní supera ampliamente a la carne y los huevos en cuanto a cantidad de hidratos de carbono, grases, proteínas, vitaminas B1, C, E y niacina; Los supera también en cuanto a minerales como calcio, magnesio potasio; y todo ello sin aportar colesterol, ni exceso de ácidos grasos saturado.
Puede asegurarse, pues, que los maníes, son uno de los alimentos más concentrados en nutrientes de cuantos podemos tomar. Es cierto que algunos, como la miel o el aceite superan a los maníes en algún nutriente en partícula (hidratos de carbono y grasas respectivamente). Sin embargo, tan solo los frutos secos oleaginosos, y especialmente los maníes, contienen todo los nutrientes fundamentales y en una proporción tan elevada.
Esto pone de manifiesto lo inapropiado que resulta, desde del punto de vista nutritivo, el considerar los maníes como un mero complemento de ciertas comidas o como un aperitivo para picar. Quien no tenga en cuenta las más de 567 kcal/100 g que aportan por cada 100 g, y los consuma además de la comida, sufrirá las consecuencias en forma de obesidad. Y quien los ingiera en grandes cantidades, o deprisa, sin una buena masticación e insalivación sufrirá pesadez de estómago o mala digestión.
Las personas que consumen maníes sin tener en cuenta que se trata de un alimento muy concentrado y nutritivo, suelen quejarse de que son indigestos. Ahora bien, tomados con mesura, no complementando a otros alimentos, sino sustituyéndolos, resultarán bien tolerados y fácilmente asimilables.
PROTEÍNAS: Las proteínas del maní, que en algunas variedades llegan hasta un 26% de su peso (la carne no supera el 20%), son relativamente pobres en los aminoácidos metionina, lisina y treonina. Por ello, con el fin de proporcionar al organismo todos los aminoácidos necesarios para producir proteínas completas, conviene comer los maníes junto con otros alimentos tales como:
GRASAS: Constituyen casi la mitad del peso del maní, y se pueden extraer en forma de aceite. Están formadas por una equilibrada combinación de ácidos grasos poliinsaturado, monoinsaturado y saturados, siendo estos últimos los menos abundantes. Contiene una abundantes proporción de ácido linoeico y linolénico, ácidos grasos esenciales de tipo insaturado que el organismo es incapaz de producir por sí mismo, y que deben ser aportados por la alimentación. Los ÁCIDOS GRASOS desempeñan un papel muy importante en la formación y renovación de la piel, así como del tejido cerebral; intervienen también en las defensas inmunológicas y en el metabolismo del corazón, ya que constituyen la fuente primaria de energía para el músculo cardíaco. Así como el cerebro necesita sobre todo glucosa para mantener su actividad, el corazón “quema” ácido grasos para obtener la energía necesaria para sus latidos.
HIDRATOS DE CARBONO: Contienen hasta un 10%, especialmente almidón y maltosa. Esta es una de las razones para masticarlos y ensalivarlos bien, de forma que la ptialina de la saliva comience y facilite la digestión de estos hidratos de carbono. Cuando llegan al colon sin haber sido bien digeridos, es decir, sin haberse transformado completamente en glucosa, se producen fermentaciones y gases intestinales.
VITAMINAS: Contienen cierta cantidad de vitaminas del complejo B (B1,B2 y B6), siendo muy escaso su aporte de vitaminas A y C. Destaca su contenido en vitamina E (unos 9,13mg/100g), inferior al de las semillas de girasol, las nueces o las almendras, pero muy superior al de la manteca o los huevos, que son los alimentos de origen animal más ricos en esta vitamina. Sin embargo, donde el maní alcanza un auténtico record entre todos los alimentos, es en su contenido en niacina, llamada también vitamina B3. La niacina actúa en el organismo como una coenzima que facilita numerosas reaccionas químicas necesarias para que los hidratos de carbono y las grasas produzcan energía en las células. La carencia de niacina se manifiesta con piel seca, agrietada y rojiza, así como con debilidad muscular y dispepsia (mala digestión). En los casos de deficiencia grave, se produce una enfermedad conocida como pelagra, caracterizada por las llamada tres “d”: dermatitis (piel enrojecida y agrietada), diarrea y demencia.
MINERALES: Los maníes son especialmente ricos en potasio (670mg/100g), y bajos en sodio, siempre y cuando no se les añada sal; contienen cantidades significativas de fósforo, calcio, magnesio y hierro. Son una fuente excelente de oligoelementos tales como el cinc, el cobre y el manganeso, superando su contenido al del pescado y la carne.
FIBRA VEGETAL: Los maníes son relativamente pobres en hidratos de carbono de tipo celulósico (fibra vegetal), por lo que pueden provocar estreñimiento se se consumen en abundancia en una sola toma, y sin ir acompañados de frutas o de cereales integrales. Esta composición tan rica en nutriente, explica las siguientes aplicaciones del cacahuate o maní:
Los maníes son bajos en sodio y muy ricos en potasio, lo cual protege contra la hipertensión arterial y evita la retención de líquidos en los tejidos. Por supuesto, para que estos efectos beneficiosos tengan lugar, los maníes deben comerse sin sal.