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La papa es originaria de América, específicamente del altiplano y data del 3000 A.C. Los primeros españoles en descubrirla fueron los hombres de Pizzarro. Curiosamente pensaron que las papas eran una clase de trufa (hongos) ya que el tamaño era como el de un maní las más pequeñas y las más grande como una ciruela. Esto se daba porque estas pequeñas papas eran reservadas para ser plantadas mientras que las de tamaño más grande eran apartadas para procesarlas y consumirlas de una forma muy particular. Luego de remojarlas, las congelaban para después secarlas al sol. Esto incluía el trabajo de muchos, ya que hombres mujeres y niños pisaban las papas descalzos, las aplastaban hasta quitar la cáscara y la humedad.
Luego de 4 o 5 días de este tratamiento las papas quedaban casi negras y duras como una piedra. Las llamaban chunu las cuales se utilizaban para hacer sopa y harina. La papa fue llevada a Europa antes que a América del Norte. Cuando Pizzaro desembarcó en Sevilla por primera vez con un saco de papas tuvieron que pasar 200 años antes que se demostrara que son capaces de calmar el hambre de los pueblos. En el siglo XVIII, los primeros botánicos, apreciaron sus beneficios. En Europa se estableció fuertemente en 1740 en países como Alemania, Francia, Inglaterra y especialmente Irlanda, donde de hecho arrasó con la hambruna. Irónicamente un siglo más tarde los irlandeses, ya tan dependientes de la papa, al fracasar las cosechas la “hambruna de la papa” los obligó a emigrar a América.
Actualmente nos encontramos con 1.300 variedades de papas, y es la más cultivada en todo el planeta dentro del grupo de las hortalizas. En Alemania para tomar un ejemplo, en promedio un habitante consume 70 kilos de este tubérculo al año.
Efectivamente la papa se ha ganado fama de ser calórica, esto
deriva de la costumbre de añadirle grasa en ensaladas, cocidas en aceite, puré con mucha leche y manteca, etc. La fritura en las papas aumenta 7 veces más las calorías. Si comparamos con el trigo, las 79 calorías de la papa son mucho menos que las 330 calorías del trigo aunque un poco más que el resto de las hortalizas, como zanahoria con 43 calorías. Una hamburguesa o una milanesa contiene muchas más calorías que una porción de papa hervida condimentada con hierbas y un poco de aceite de oliva, plato muy apetitoso.
La papa es un tubérculo de la planta Solanum tuberosum L., herbácea de la familia de las Solanáceas. No es una raíz propiamente dicha, los tubérculos son engrosamientos subterráneos del tallo. Por la gran variedad de esta hortaliza, su tamaño y peso varía desde unos pocos gramos hasta un kilo.
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Hidratos
de
Carbono
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Componen un poco más del 16% del peso total. El almidón de la papa es de fácil digestión y no produce flatulencias. |
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Proteínas
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Solo un 2.07% de proteínas de alto valor biológico
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Vitaminas
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La vitamina C es abundante y en poca cantidad contiene vitaminas del complejo B, especialmente B1 y B2 |
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Minerales
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Se destaca el potasio, seguido hierro, fósforo y magnesio en menos cantidad. |
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Fibra vegetal
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1.6gr. Dos papas medianas de 300gr cubren casi la quinta
parte de las necesidades
diarias de fibra vegetal.
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La cocción prolongada aumenta la pérdida de vitamina C hasta un 25%. La mejor forma de cocción es al vapor o con muy poca agua y evitando re cocinar. La cocción con la cáscara evita pérdidas de nutrientes ya que la cáscara hace de capa impermeable para el paso de nutrientes al agua de cocción. El puré de papas es una de las formas más digestibles de comerlas y resulta especialmente útil en las afecciones estomacales. Igualmente es de importancia cocinarlas, ya que las papas crudas contienen solaninas que provocan picor en la boca, molestias estomacales y dolor de cabeza.
El puré de papa es una de las formas más digestibles de tomarlas y resulta especialmente útil en las afecciones estomacales.
DISFRUTEMOS SU SABOR felices de que estamos haciendo un favor a nuestra salud.
Marta Ravinovich
Técnica en nutrición